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Franquicias de Andorra

6 abril 2010

Hola vecin@s,

os traigo algo que os prometí hace un tiempo. En concreto, las cantidades de productos que puedes sacar de Andorra sin tener que declararlos en la aduana española o francesa.

Los datos expuestos a continuación son totalmente fiables al estar sacados de la web que tiene la aduana de Andorra. Podéis consultar más cuestiones legislativas en la misma. Al derecho de sacar esta cantidad de productos sin pagar impuestos se le denomina franquicia. E indicaros que todas estas franquicias son en principio para personas mayores de edad.

Productos agrícolas

– Café: 1000 gramos de café o 400 de extractos.
– Té: 200 g de te o 80 de extractos.
– Bebidas alcohólicas: 1,5 litros de licores de más de 22 grados o 3 l de licores inferiores a 22 grados, o de vermut, o de vinos espumosos. 5 l de vinos de mesa.
– Tabaco: 300 cigarrillos, o 150 puros ( de menos de 3 gramos per pieza), o 75 puros (de más de 3 g por pieza), o 400 g de tabaco suelto.
– Otros productos agrícolas hasta un valor de 300 euros sin sobrepasar: 2,5 kg de leche en polvo, 3 kg de leche condensada, 6 kg de leche fresca, 1 kg de mantequilla, 4 kg de queso, 5 kg de azúcar y dulces, 5kg de carne.

Productos industriales

– Perfumes: 75 gramos de perfumes, 375 ml de colonias y otros productos industriales hasta un valor de 900 euros.

Besos!

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De escapada por Andorra

26 enero 2010

Hola vecin@s,

por fin me he recuperado algo del cansancio acumulado y puedo sentarme tranquilamente a hablaros de mi escapadita a Andorra, el país de los Pirineos, o más bien, el país de las compras, como ellos mismos se publicitan. Los protagonistas de esta historieta somos mi madre, su amiga Manuela, su hijo Kike, su mujer Edel y yo mismo.

El jueves salimos de Valencia mi madre, Manuela y yo sobre las 13 h. Como anécdota, dio la casualidad que mis tres vecinitos volvían del cole cuando estábamos a punto de salir. Al decirles que nos íbamos, no sé que se imaginarían, que el mediano se puso a hacer pucheros y la pequeña rompió a llorar. Ays, qué monos.

Así pues, iniciamos el viaje de ida y nuestra primera parada fue en el área de servicio de Benicarló. Allí comimos y retomamos el camino. Una vez dejada la A7, cogimos la C14 que nos llevó hasta Andorra. Hicimos una pequeña parada en Tàrrega, donde tomamos un cortadito en la cafetería Daus, a la orilla del río Ondara.

Una vez pasamos la frontera, paramos en el centro comercial Punt de Trobada. Allí nos reuniríamos con Kike y Edel, que están viviendo estos meses de nieve en el Principat. Una vez juntos, nos dirigimos al Andorra Center, hotel donde nos alojamos mi madre y yo. Manuela se fue con Kike y Edel a Canillo, donde están viviendo.

Mi madre y yo pudimos comprobar que nuestro hotel era bastante grande, quizá demasiado, pues hubiéramos preferido algo más familiar. Pronto nos dimos cuenta que éramos de los pocos españoles allí alojados, pues la mayoría eran rusos, a parte de alemanes y demás guiris. Debo reconocer que no se me da muy bien adivinar la nacionalidad de la gente, incluso aunque los escuche hablar, pero vamos, os aseguro que muchos eran rusos y el resto gente de los Países Bajos, Alemania, etc.

Cenamos en el buffet del hotel. Lo cierto es que estábamos un tanto desubicados y alelados, pero finalmente pudimos cenar sin más complicaciones. Había mucha variedad de comida para elegir. Yo me puse unos pocos canelones, patatas fritas y una especie de trozos de pollo estofado. De postre creo que comí algo dulce. Nada más cenar, subimos a nuestra habitación a dormir. Pasé muy mala noche, pues al rato de estar en la cama me entró mucha agonía y devolví. A lo largo de la noche no dormiría demasiado, por los nervios del momento y tal, y encima a las tres de la madrugada comenzó a cantar un gallo. Resulta que habían huertos y corrales en una de las calles a las que daba nuestra habitación.

El viernes nos levantamos bastante baldados. Bajamos a desayunar, también de buffet libre, y pudimos tener una primera aproximación del saque que tienen rusos y guiris. A las nueve y poco ya estábamos en la calle, pero pronto nos percatamos que las tiendas aún estaban cerradas (abren entre las diez y las once) y que hacía un frío considerable, por lo que nos volvimos al hotel a hacer algo de tiempo. Cuando vimos que ya era una hora prudente, nos fuimos a dar nuestro primer paseo por Andorra la Vella y sondear tiendas. Hago aquí un pequeño paréntesis para agradecerle mucho a Rachel sus recomendaciones, que me las mandó por sms el jueves. Me han sido muy útiles.

La primera parada fue en una de las numerosas perfumerías Gala, donde mi madre ya compró un par de perfumes. Luego nos topamos con el centro comercial Pyrénées que nos cautivaría el resto de la mañana. Allí mi madre se compró unas gafas de sol, también compramos algo de licor y nos tomamos una coca-cola en una cafetería de la última planta. Para comer, fuimos a Papanico, recomendación de Rachel. Allí se puede comer o bien de carta o bien de tapas. Decidimos comer de plato. Pedimos calamares a la romana para los dos, mi madre un salmón y yo un filete de ternera. De postre comimos profiteroles. La verdad es que comimos muy bien. Rachel nos guió por el buen camino.

Ya comidos, nos fuimos al hotel e hicimos un rato la siesta. Sobre las cinco volveríamos a la calle para seguir inspeccionando las calles de Andorra la Vella. En principio, nos movimos sobre todo por la Avinguda del Príncep Benlloch, por la zona del Comú d’Andorra la Vella, es decir, el ayuntamiento. Paseando nos encontramos con Kike, Edel y Manuela que venían a recogernos. Kike aparcó el coche y seguimos el paseo. Nos llevaron hacia Escaldes, municipio colindante con Andorra la Vella, y allí nos movimos por la Avinguda Meritxell y la Avinduga Carlemany, para finalmente acabar en el nuevo centro comercial Illa Carlemany, donde tomamos unos refrescos. Volvimos a Andorra la Vella y decidimos cenar de tapas en el Papanico. Patatas bravas, boquerones, calamares, croquetas, etc. y de postre profiteroles de nuevo.

Nos acompañaron al hotel y ellos ya se fueron a Canillo. Esta segunda noche dormimos mejor y en cuanto a penas oímos al gallo.

El sábado nos levantamos a las nueve y bajamos a desayunar. Como curiosidad, deciros que me comí un crepe que me preparó in situ un cocinero que estaba allí con una plancha preparando diversas cosas, como tortillas o huevos fritos. Lo adobé con chocolate líquido y me estuvo muy bueno.

Estuvimos esperando en el hall del hotel a que vinieran a recogernos, pues para ese día nuestros amigos nos habían preparado una ruta turística por el Principat. La primera parada fue la Farga Rossell en el municipio de La Massana. Allí aprendimos cómo se elaboraba el hierro en el Principat, una de sus principales actividades económicas antes de todo el tema turístico.

De allí, nos fuimos a comer al Buda en Andorra la Vella, un sitio rollo pijo-oriental con restaurante y discoteca. Lo cierto es que está muy bien decorado. Comimos en una especie de reservado, que tenía incluso cortinas por si querías tener mayor privacidad. Me comí un estofado de cabra que estaba delicioso, llevaba un puré de patata también muy rico. Creo que es la primera vez que comía cabra y prefiero no pensar demasiado en ello, aunque estuviera bueno.

Tras la comida nos dirigimos a Ordino donde visitamos la casa museo de la familia Areny-Plandolit, gente noble muy importante durante el siglo XIX y principios del XX. En este municipio pude comprar algunos souvenirs, tarea que aunque parezca mentrira me resultó bastante difícil.

De Ordino fuimos a Canillo cruzando las montañas que separan a sus respectivos valles, lo que nos permitió ver el Principat desde lo alto y entrar en contacto con la nieve. Una vez en Canillo nos acercamos al santuario de Meritxell, patrona de Andorra, pero estaba cerrado y regresamos a Canillo para estar en el apartamento de Kike y Edel. Estuvimos de charreta y tal y luego Kike nos preparó una cena a base de picoteo. Luego nos llevaron Kike y Edel al hotel, parando primero en la Font del Roc del Metge en Escaldes-Engordany, donde el agua sale a 70º C. Por cierto, Almu, en Caldea no entramos, pero pude ver el peculiar edificio desde el coche en varias ocasiones.

El domingo por la mañana bajamos a desayunar y ver cómo los rusos beben champán en el desayuno. Nos quedamos a cuadros. Si alguien sabe algo de esta costumbre que me lo explique, por favor.

Sobre las once nos recogieron y fuimos al Punt de Trobada, la que fue nuestra primera parada al llegar al Principat. Hicimos unas últimas compras, nos despedimos de Kike y Edel, y emprendimos la vuelta a casa. No nos pararon en la aduana, así que mayor comodidad. Comimos en Tàrrega, en el mismo sitio en el que habíamos merendado a la ida. La comida estuvo muy bien. Volví a comer ternera y mi madre se comió una sepia la mar de buena. Manuela eligió ternera como yo. Luego paramos en el área de servicio de la Plana para merendar y finalmente llegamos a Valencia.

Rachel, pude ver por fuera el restaurante La Roda en Canillo. Tenía intención de ir, pero el tiempo estaba muy condensado y los planes fueron por otros derroteros como habrás podido leer.

También quería mencionaros que mi madre y yo hicimos “amistad” con una estanquera natural de Barcelona que lleva diez año viviendo en Andorra la Vella. Nos comentó cosas del Principat y nos dijo que a nivel social el país deja mucho que desear, algo que yo ya había oído comentar, aunque vagamente. Nos comentó que la mano de obra era principalmente portuguesa, algo que pudimos comprobar in situ tanto en tiedas, como en el hotel, como en los restaurantes. También hay argentinos, pero estos trabajan principalmente en las pistas de esquí. Y también nos dijo que hay muchos filipinos, pero que trabajan como asistentes del hogar y que son muy discretos, lo que hace difícil verlos por la calle.

Respecto a la sensación que he tenido de Andorra, debo decir que aquello es una GRAN TIENDA. La verdad es que te vuelves loco, porque es imposible verlo todo en poco tiempo, hay muchísimos comercios, muchísimos productos en venta. Es un desparrame, je, je!!! El tabaco es exageradamente mucho más económico que en España, sin duda vale la pena llenar el fardo, je, je!!! Pero cuidado, que hay un tope para pasar la aduana que ya os explicitaré, pues tengo un folleto donde lo explica muy bien. Es una gozada pagar 1,80 euros por un paquete de Fortuna cuando en España cuesta ya 3,15. Me acordé de Zapatero en varias ocasiones y pude descubrir las bondades del liberalismo, ja, ja, ja!!!

A nivel de paisaje no está mal, pero conozco muy bien el Pirineo Aragonés, que es mucho más agreste, por lo que no me sorprendieron las montañas de allí. Y en lo que respecta a construcciones, Andorra es mucho más artificial, en cuanto a penas pude ver casas realmente antiguas. Nada que ver con los pueblos altoaragoneses, por no hablar del Pirineo Navarro que ya es lo más en ese sentido.

Andorra es compras y esquís, todo un deleite para el comprador compulsivo, je, je!!! Sin duda, mi intención es volver. Además, me quedaron muchas cosas por ver.

Muchos besitos!